“La población de calle que se encuentra detrás del Colegio Loperena de Valledupar, ahora tiene dos sitios de “cagadero público” que ya nos toca mover y sacar a los estudiantes que están en el bloque de la carrera 12, se hace insoportable la fetidez. Lo mismo que sobre la calle 16A. Estamos rodeados de la física…”, expresa el rector de la ‘alma mater’, Gonzalo Quiroz Martínez, en su cuenta de X.
A las doce del mediodía, transeúntes y usuarios del transporte público caminan con pañuelos o con dos dedos presionando sus narices debido al mal olor.











