Sin tanto preámbulo, lo primero que me hubiese permitido hacer era un breve análisis sobre desarrollo, de la siguiente manera: en la práctica lo que se ha entendido por desarrollo tiene que ver más con el crecimiento de la economía que con la felicidad de las personas, hasta ahora su nivel de adelanto o atraso siempre se ha medido con puros indicadores económicos (tal como está sucediendo en el departamento del César).
Una medida típica del desarrollo es el llamado PIB (producto interno bruto), es una forma de medir el desarrollo que considera como positivo sin discriminación, todos los procesos que ocurren en las transacciones de mercado, sin importar si estas son destructivas o productivas.
Lo anterior quiere decir, por ejemplo, que mientras se tale un bosque, y más madera se venda sin importar si es para hacer casas, muebles, ataúdes o mientras más se tumben bosques sin considerar el daño ecológico para extraer carbón, o mientras más se venda pescado sin importar cómo lo pescan, o mientras se produzca y se vendan armas, sin tener en cuenta que con ello va aumentar el número de asesinatos, será mayor el PIB y en consecuencia mayor el desarrollo.










