El proceso de desarrollo social y económico de las sociedades es desigual. Hay unos grupos más favorecidos y otros menos por el avance de la sociedad. Hay algunos territorios con ventajas naturales y otros con dificultades para su desarrollo. Hay gobiernos con políticas apropiadas y pertinentes, mientras otros responden a intereses particulares y no al beneficio general. Por este tipo de desarrollo en los países y en sus territorios es que se explica por qué existen grupos sociales que “se quedan atrás” y no logran ser incluidos en círculos de crecimiento y desarrollo social.
Por el contrario, quedan aislados e incluso con barreras que les impiden acceder a dicho progreso social y económico. Este análisis se aplicó al departamento del Cesar en la presente investigación. Naciones Unidas ha identificado un grupo de barreras que impiden un desarrollo incluyente de la sociedad, y que obstaculizan y dificultan la posibilidad que ciertos grupos se incorporen en esa ola de crecimiento y desarrollo social.
La primera de estas barreras es la geográfica. La ruralidad dispersa, entendida como aquellos territorios en donde es restringido o inexistente el acceso a bienes públicos, como educación y salud de calidad, información o movilidad, es el primero de los obstáculos, que, de no romperse, condena a las familias que allí viven a “quedarse atrás” en el proceso de desarrollo. Para el análisis de quiénes se están quedando atrás en el Cesar por causas geográficas y de localización usamos el índice de necesidades básicas insatisfechas (NBI), el índice de pobreza multidimensional (IPM) y el índice de ruralidad (IR).










