En las zonas trópicales donde se práctica la ganadería algunas enfermedades implican un reto mayor, por ejemplo, la garrapata del ganado bovino, calificada como una de las enfermedades tradicionales de las zonas trópicas como el departamento del Cesar, tiene preocupado a los ganaderos por la “multirresistencia” de la plaga ante los venenos utilizados para combatirla.
El pequeño insecto, una vez afecta al animal, causa enfermedades como la anaplasma y babesia, lo cual lo debilita, deteriora su estado corporal y la productividad del animal. En casos más graves, causa la muerte del animal. Investigadores han calculado que puede disminuirse la producción de leche por cabeza de hasta 200 litros por año.
La preocupación se dispara porque el ácaro parece estar siendo inmune ante los plaguicidas utilizados en el país. “Lo que pasa es que hace muchos años venimos utilizando dos vehículos por lo que están compuestos los baños comerciales: los organofosforado, que atacan la mosca y la garrapata, y las piretroides, que es específicamente para la garrapata. Entonces, ante la continuidad del uso la garrapata ha venido creando resistencia, lo que ha disminuido su potencia. Mejor, dicho, las garrapatas se han ido volviendo resistentes”, explicó Jorge Luis Oñate Martínez, presidente de la Federación de ganaderos del Cesar, Fegacesar.










