Los países realmente desarrollados, excepto dos, tienen su economía soportada básicamente en dos pilares: en la empresa privada y en un Estado con normas y políticas estables, que garantiza las condiciones a los inversionistas y los derechos de sus nacionales.
En los países desarrollados económica y socialmente, su industria es privada y sus empresas invierten en investigación, en desarrollo de nuevas tecnologías, en la calidad, en la modernización permanente, etc., produciendo en sus factorías con los más altos estándares de eficiencia e innovación. Su industria es del tipo, industria pesada y la de producción de bienes de alta tecnología, para los cuales se necesitan de la aplicación de los mayores conocimientos de ingeniería y de ciencias altamente calificadas; y adicionalmente, estas han establecido que su fuerza laboral es uno de los activos más importante, por lo que invierten en su formación y también le brindan excelentes beneficios personales, por lo que estos trabajadores, en reciprocidad, hacen su mejor aporte para el beneficio de las empresas.
El otro pilar: los Estados son entes muy estables que funcionan de acuerdo con las leyes establecidas, sus regulaciones no están siendo cambiadas por el sector político que esté de turno en el poder, no son corruptos e invierten eficazmente los recursos públicos en salud, educación y demás compromisos sociales para sus connacionales.









