A comienzos del 2007, el cultivo de la palma de aceite en el Cesar era un negocio principalmente de las grandes empresas industriales que se extienden de norte a sur en el departamento. Entre la producción de las grandes industrias y los pequeños agricultores, unidos por las alianzas productivas, en el territorio había 38.352 hectáreas sembradas.
Pero según expertos, las inversiones privadas, la rentabilidad de las cosechas, el precio del aceite, el aumento de la demanda, las facilidades para la siembra, la apertura de mercados internacionales, incentivaron a que muchos campesinos de la región se inclinaran por sembrar palma de aceite. Por eso, en doce años se triplicaron las hectáreas de palma de aceite hasta llegar a las 94.594 hectáreas sembradas en el 2018, según el Ministerio de Agricultura.










