Para entender el concepto de regalías en los recursos naturales no renovables, partamos con un ejemplo simple. Imagínense el dueño de un taxi, donde su conductor al final de la jornada laboral le dijera: “agradece que te pago parte del producido”. En el ejemplo anterior, el taxi es el carbón, un recurso no renovable y temporal “se agota” o es sustituido progresivamente por otra alternativa, caso las energías renovables no convencionales (ERNC).
Ahora aclaremos el caso taxi-conductor-regalías. Si el conductor del taxi es la empresa, el propietario es el Estado, y una parte mínima del producido del día es destinada para pagar las regalías sin importar si ese día le fue bien. La empresa, o sea el conductor, seguirá reportando regalías estáticas, no dinámicas (aquellas que se conectan a las fluctuaciones internas y externas logrando beneficios compartidos).
En pocas palabras, el taxi es el tesoro que hay que saber aprovechar, y por lo tanto, el Estado juega un rol determinante en la transformación de esa gran riqueza.










