El salario mínimo no alcanza, conseguir un empleo que pague más de dos millones es casi imposible, y la DIAN parece perseguirte cada vez que intentas emprender. La reforma tributaria de 2022 fue la gota que derramó el vaso para miles de empresarios en Colombia.
La realidad es cruda: emprender se volvió una necesidad de supervivencia, no una opción.
Pero surge la pregunta que todos nos hacemos: ¿Creo una SAS en Colombia y me resigno a este sistema? ¿O existe una alternativa real para competir globalmente sin la tramitomanía colombiana? ¿O mejor algo por fuera, quizás en Estados Unidos? ¿Cómo se hace? ¿Es mejor hacerlo allá o acá?









