La humanidad está camino a afrontar una lucha por la consecución de energía, ya que el desarrollo del mundo gira en torno a ella. La industria energética ha permitido el crecimiento tecnológico actual y ha suplido las necesidades de las dinámicas sociales producto del crecimiento demográfico y el aumento de consumo de bienes y servicios.
El gas natural, por su parte, se ha convertido en uno de los mayores recursos energéticos en el mundo en los últimos 40 años y su importancia económica se estima que se incrementará considerablemente en las próximas dos décadas.
Según Amat David Zuluaga, docente de Ingeniería Geológica de Areandina y miembro del grupo de investigación GIINGEO, el gas es considerado como el combustible de la transición energética, entre otras cosas, porque genera menor emisión de gases efecto invernadero comparado con el petróleo y el carbón una vez hace combustión. “El uso del gas se ha venido diversificando, logrando reemplazar a productos como el carbón en la producción de energía, a la gasolina en medios de transporte a motor y a la leña para la cocción de alimentos, calefacción de viviendas y calentadores de agua”, afirma el docente Zuluaga.










