Las puertas que la fiebre aftosa cerró al sector ganadero, una fiebre propagada en Asia se encargaría de abrirlas. Esa es la disyuntiva que atraviesan los ganaderos del Cesar y del país. Luego del brote de la fiebre aftosa en el 2018, Colombia quedó desertificada para exportar carne bovina a casi todos sus socios comerciales.
En proceso de recuperar la certificación que otorga la Organización Mundial de Sanidad Animal, OIE, por sus siglas en inglés, el sector ganadero tiene la oportunidad de proyectarse al mercado de China. El gigante asiático atraviesa desde el 2018 una crisis por la “fiebre porcina” extendida en casi todo su territorio y que obligó a sacrificar más de cinco millones de cerdos. La carne porcina es el componente más importante de la dieta de la República Popular, al punto, que la crisis del sector incrementó el costo de vida en un 8,6 %, según reportaron medios internacionales.
Para suplir esa demanda que antes cubrían los campos nacionales, China ha incrementado la importación desde países como Argentina y ahora planean establecer tratados con nuevos socios, entre esos Colombia. Sin embargo, antes, el país debe obtener la certificación de libre de aftosa.










