Con un afluente notablemente disminuido, y por consiguiente las piedras a la vista, luce hoy el balneario Hurtado, muestra de los efectos que produce el intenso verano que se vive por estos días y que como es usual tiene su incidencia en el río que baña esta zona, donde además algunos factores relacionados con un disminuido porcentaje de lluvias que se presentó en la última temporada invernal contribuyen al bajo nivel del agua.
Sin embargo, esto no ha hecho que los bañistas eviten acercarse hasta Hurtado. Todo lo contrario, al parecer el hecho de que el río esté más seco genera confianza a los visitantes para que se bañen con mayor tranquilidad.
“La sequedad es natural. Con la naturaleza nadie puede pelear, como es verano está así y los turistas vienen y les gusta así bajito porque traen a los niños y están más tranquilos”, aseguró José Alfredo Crespo, uno de los comerciantes que durante años ha trabajo en este sector tan popular de Valledupar para propios y visitantes.







