Piloneros una vez más volvemos a coincidir, hoy con preocupación, me dirigí a La Galería Popular de Valledupar, un lugar que por más de 25 años según sus comerciantes ha sido ícono de la economía cesarense. En este espacio como en otros de la ciudad los problemas no faltan, lo que en su momento paso a ser una solución para un grupo de trabajadores informales hoy día se ha convertido en un problema.
Los comerciantes que hace más de dos décadas pasaron de la informalidad a lo formal, hoy son víctimas de un modelo que años atrás ellos protagonizaron, en torno que ha generado limitantes en la circulación de los ciudadanos a través de los espacios públicos, restricciones en la movilidad, así como reducción en la oportunidad de vender sus productos.
La esperanza de estos 416 comerciantes formales en promedio se desvanece cada vez que deciden abrir sus negocios, ellos antes de ingresar al establecimiento se encuentran con un número de vendedores informales que le dan la bienvenida a la triste historia que aunque no ha podido ser calculada la cifra total, la realidad es que estos comerciantes informales pasaron a disputar un territorio en supervivencia por las ventas sin importarles los derechos que vulneran.







