En la urbanización Chiriquí salió peor el remedio que la enfermedad, según me contaron los residentes del sector. Estos aseguran que las tres calles principales del barrio necesitaban una red de alcantarillado y ahora con la construcción de este viven entre las aguas servidas por la mala planificación de la obra.
Esto lo aseguró la líder comunitaria Eudith Muegues Saurith, quien expresó que “el día que estaban instalando la tubería le dije al ingeniero que esto no iba a servir porque no se tomaron las medidas pertinentes y el topógrafo me contesto: que sí se podía hacer y que yo solo sabía hacer arepas, pero ahora el manjol de la carrera 28 con la calle 70 siempre está rebosado, porque no soporta la cantidad de aguas que se le conectaron”.







