Hoy rompí con la rutina, salí del casco urbano de Valledupar y visité el corregimiento de Aguas Blancas, una población que queda a tan solo 30 minutos de la capital del Cesar.
En mi recorrido pasé por la trocha Caroni, donde quedan unas quince fincas, propiedad de personas muy reconocidas de la ciudad. Para atravesar esta trocha se requieren de aproximadamente 30 minutos, desde Aguas Blancas. Allí residen los trabajadores de dichas fincas.
Me encontré con una vía llena de barro, basura y agua. En mi camino llegué a la finca La Macuira, que significa tierra de bendiciones, propiedad del médico ginecólogo César Calvo Correa, oriundo de Aguas Blancas, y su esposa, la psicóloga Rubiela Santana Torres, una hermosa manaurera que lleva en su corazón el don del servicio.







