Como una persona desprendida, humilde, buena gente y buen patrón, recuerda el cajero José Carmen ‘Tito’ Castilla Villero a Diomedes Díaz, quien fue su amigo, compañero musical y cuñado.
“Yo conocí a Diomedes cuando tenía 11 años; él tocaba con un muchacho que se llamaba Óscar Araújo Negrini. Recuerdo que en bachillerato él concursó en una semana cultural del colegio Loperena con Rafael Orozco y otros cantantes, donde ganó Orozco. De ahí Diomedes conoce al acordeonero y cantante Atanasio Cotes, quien lo vincula al grupo como asistente para estar pendiente de los aparatos de amplificación. A los dos años hacia coros con Miguel López y Freddy Peralta; con el pasar del tiempo le daban una tanda en las presentaciones que ellos hacían en las casetas y fue tanta la acogida que Miguel tuvo que desvincularlo porque la gente pedía era a Diomedes y no a él”, rememoró Castilla Villero.
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