Para eso lo llevaron, para eso lo contrataron a comienzo de temporada: en una noche europea espectacular de octavos de Champions, Cristiano Ronaldo se hizo figura de la Juventus marcando tres goles para remontar el partido ante el Atlético de Madrid.
El portugués llegó al club italiano con el propósito de culminar un proyecto que ha perdido dos finales europeas en los últimos cuatro años. Con la llegada del portugués se buscaban épicas como la victoria 3-2 sobre el Atlético de Madrid que llegaba al partido del martes con una ventaja de dos goles por la victoria en el Wanda Metropolitano en el partido de ida, estadio donde se jugará la final de la Champions el sábado 1 de junio.
Juventus fue dueño y señor del partido; no solo tuvo la posesión, también las llegadas. Reducido en menos de 30 metros, el equipo del Cholo Simeone se dedicó a defender durante los 90 minutos del partido. Sin embargo, nunca lograron mostrar la solidez que los caracteriza, presionados por el auge del Juventus Stadium y la ambición del conjunto italiano.











