Inmenso, grande, elegante, excepcional, fueron los comentarios que se escuchaban en el estadio Metropolitano cuando David Ospina sacó un remate potente del delantero Jefferson Montero al minuto 18, que pudo cambiar la historia de que Colombia venciera 1-0 a Ecuador el viernes anterior.
Las tribunas cantaban y aplaudían a los jugadores que representaban el conjunto tricolor en el terreno del Roberto Meléndez, pero el coro: ¡Ospina, Ospina, Ospina! No tenía comparación, el jugador de 25 años respondió en varias ocasiones con aplausos los halagos y las ovaciones que lo hacían cerrar su arco.
En el partido frente a los ecuatorianos, el golero hizo que el Coloso de la Ciudadela y el país entero se silenciara. A los seis minutos del segundo tiempo, Jefferson Montero de Ecuador llegó frente a frente al portero colombiano. El balón fue sacado a un costado por Luis Amaranto Perea, pero Ospina salió a la búsqueda del esférico y ante de impactarlo Montero terminó golpeando su cabeza con la rodilla. Los asistentes imaginaban que era una jugada normal de choque, pero cuando Carlos Valdés se acercó para auxiliarlo y no éste respondió, de inmediato pidieron asistencia médica.






