No importó el inclemente sol dominical que estuvo al acecho de una mañana especial y calurosa; muchos quisieron correr para rendirle tributo a alguien que tiene todos los pergaminos de una reina sobre las pistas.
Yenys Oviedo volvió a sonreír al ver competir a sus compañeros de batalla; no importó que fuera ‘detrás de la barrera’; fue el homenaje que muchos le brindaron a la atleta de mil batallas, la misma que puso en alto los colores de su departamento en competencias nacionales, regionales y universitarias.
Un gesto de esfuerzo físico y mental sobre las pistas fue el mejor premio para la atleta, que se recupera de una isquemia cerebral que le produjo una parálisis en la parte derecha de su cuerpo.






