En ese mundo secreto que ha confinado en su mente durante tantos años, seguro, ya junta varias noches de desvelo. Lo que soñaba pasmoso, ha dejado de ser un cuento de hadas.
Con sus habituales ansias de sediento, seguro, estará buceando en las repeticiones de las ruidosas victorias contra Uruguay e Italia, y la igualdad frente a la también campeona mundial, Inglaterra; gravitado entre el regocijo y la búsqueda del defecto para no flaquear contra los griegos y lo logró, hizo historia y ya está en cuartos de final del Mundial, cómo único y primer técnico colombiano en alcanzarlos.






