El jugador que porta el número ‘7’ en el equipo Real Valladolid tiene un 'tumbao' singular; no de tendencia europea, argentina o brasilera: sus corridas y gambetas son de origen vallenato y se mueven a ritmo de merengue, paseo, puya y son.
Cuando marcó su primer gol ante Málaga, Humberto Osorio Botello cabeceó un saque de esquina enviado por el centrocampista alemán, Patrick Ebert al minuto 64; en ese instante, el delantero nacido en Valledupar puso a ganar al cuadro ‘pucelano’ y para celebrar se arrodilló, levantó sus brazos al cielo y agradeció a Dios. Así puso su estampa y se dio a conocer en España, en la ‘Liga de las estrellas’.
El ariete de 25 años, se enfrentará hoy, junto a sus compañeros, en uno de los partidos más cruciales, importantes y soñado para cualquier jugador de fútbol.






