Fue gracias a Juan Pablo Montoya que en Colombia se empezó a hablar de términos como ‘Pole position’, ‘Pit stop’, ‘Safety Car’, y otras definiciones que eran de uso exclusivo de los amantes de los automóviles.
Con la llegada de un colombiano a lo más alto del automovilismo en la Fórmula 1, en el país se propagó la fiebre por los autos, época en la que la Selección Colombia no era protagonista en los mundiales de fútbol, y en el ciclismo los corredores colombianos no eran los primeros en las grandes carreras del mundo. En esa necesidad de tener un ídolo deportivo nacional, apareció un joven bogotano de 24 años ganando por primera vez en la historia del país la Fórmula CART, las 500 Millas de Fontana, en 1999. Los expertos del deporte auguraban el nacimiento de una estrella nacional en el mundo del automovilismo.
Dos años después, en el 2001, aterrizó Montoya a la Formula 1, después de haber ganado las 500 Millas de Indianápolis en el 2000. Fue entonces cuando en el país muchos se despertaban de madrugada o trasnochaban solo para seguir los premios que se corrían en Europa, Asia y Suramérica, exactamente en Brasil.











