A estas alturas a nadie se le escapa que Mikel Merino tiene algo especial, ese carisma de aparecer en los momentos importantes y protagonizar la foto de la portada del periódico. España está en semifinales de la Copa Mundial de la FIFA y lo ha conseguido con dos goles suyos —sumando el de la ronda anterior— cuando ya todo el mundo estaba pensando en la prórroga y todo lo que eso significa.
Dos partidos consecutivos así, contra Portugal y contra Bélgica, saliendo desde el banquillo y ejerciendo de atacante, que quizá no es su posición natural, pero desde luego no le resulta un papel extraño. El gol de Merino, además de pasar a la historia del fútbol español para siempre, le dio a su equipo una victoria que tenía sentido con lo que fue ocurriendo en el partido.






