Con la medalla de oro colgada en su cuello, Jesús David Marimón Báez se siente más orgulloso de su profesión; regresó de Odesur con la misión cumplida, la misma que guardó días antes de viajar a tierras chilenas con la Selección Colombia Sub 16 de Fútbol.
Sus ojos irradian felicidad, tampoco esconde la alegría implícita en cada una de sus palabras, mientras que doña Sixta no aparta la mirada de su hijo, quien marcó el gol que significó el título en el certamen suramericano sobre Argentina.
Su hazaña no lo deja dormir, mientras dimensiona una épica llena de júbilo, en la que se convirtió en el mejor gladiador. Habla con orgullo mientras se acomoda la camiseta roja de selección y luego traslada su mirada al metal dorado con sello chileno.






