Cada dos minutos Alejandro Mendoza Crespo se lleva su toalla a la cara como queriendo amortiguar al inclemente calor de mediodía en Valledupar. Es un reto jugar en un clima poco bondadoso para él que llegó de una tierra en donde el frío es su principal aliado.
Oriundo de La Paz, Bolivia, a 3.650 metros sobre el nivel del mar, la raqueta de 27 años no solo lucha por estar entre los mejores, sino también por hacerle el mejor mate a la alta temperatura que debe afrontar en la Copa Internacional de Tenis que se disputa en la capital del Cesar.
Ayer dio su primer paso al ingresar al cuadro principal. No solo derrotó a sus adversarios sino que le ganó la batalla a los 34 grados centígrados que sorteo en su lucha para avanzar entre las 32 mejores raquetas que llegaron a esta fase del certamen.











