Willington Ortiz escribió una página dorada en la historia del fútbol colombiano. El hijo de Tumaco, Nariño, se encargó de impregnar su nombre con goles, lo hizo en Millonarios, Deportivo Cali, América de Cali y la Selección Colombia.
El delantero considerado uno de los mejores de en los años 70 y 80, le contó a EL PILÓN cómo fue su olfato devorador, y el por qué su retiro a temprana edad.
Willington poseía todo lo que un atacante anhela: manejo, amague, velocidad, quiebre de cintura, y gol, aunque era más asistente que goleador.
Luego de retirarse el ariete incursionó en la actuación, en la política (en 2002 fue candidato al Senado): Ortiz anotó 183 goles en 591 partidos de primera división.






