La economía está en crisis y la salud en riesgo. El mundo se paralizó, los grandes eventos se cancelaron. Los deportes masivos como el fútbol tomaron una pausa obligatoria. No se sabe hasta cuándo. Mientras, los jugadores se encuentran sin actividad.
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Más allá del trabajo físico realizado desde casa, los equipos centran sus esfuerzos en lo emocional, partido en el que los pastores religiosos y motivadores (coach) juegan un papel fundamental.











