Hace apenas dos semanas, Bleiner Antonio Cervantes Mejía combinaba sus días entre la jabalina, los cuadernos y… el cincel.
A sus 18 años, por la situación económica del hogar, Bleiner trabajaba los fines de semana en una obra como ayudante de albañilería.
Esta labor la ejercía de forma simultánea a sus estudios de décimo grado en el colegio Ernestina Pantoja de Tamalameque y, por supuesto, a sus entrenamientos como deportista de la Liga de Atletismo del Cesar.










