Un 8 de agosto como hoy, pero de hace 12 años, las patadas de un jovencito de 19 años paralizaron a Valledupar y al país. Ese mediodía vallenato, de aquel miércoles, un hecho histórico marcó un antes y un después para el deporte del Cesar. Ese día, el taekwondoga Óscar Muñoz Oviedo tocó la gloria y el cielo con sus pies al colgarse la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.
4383 días después de aquella gesta, su protagonista recuerda como si hubiese sido ayer la tarde en la que su vida dio un giro de 180 grados y lo convirtió en una leyenda vallenata.
En la retina de Óscar convive aún ese momento en que después de vencer al tailandés Pen-Ek Karaket se montó al podio universal donde solo suben los talentos privilegiados del mundo deportivo.











