“Pipe: en el cielo también serás titular, tu número 13 será eterno”, con esta frase fue despedido ayer el precursor del rugby en Valledupar.
La familia de este deporte se unió en una sola voz de dolor convirtiendo las gradas del estadio del barrio Las Flores en testigo del lamento bañado en lágrimas por la partida repentina de alguien que dejó un vacío entre sus familiares y amigos, también en una pasión llamada rugby que poco a poco dio sus frutos, producto de las iniciativas del hombre corpulento que murió desconociendo la herencia deportiva que dejó.
Ayer, lágrimas de desconcierto, rostros de desconsuelo en medio del sol ardiente que también de confabuló con el dolor de quienes compartieron deportivamente con Andrés Felipe ‘Pipe’ Corrales, hallado sin vida en su residencia en el barrio Arizona de Valledupar.











