En el fútbol los goles determinan al jugador más destacado: aquel que es capaz de anotar y con ello conseguir los puntos, para ser siempre figura. Pero la función de los arqueros es la más ingrata, si en el minuto 91 cometen un error, pasan de héroes a villanos. Y si no reciben goles, pero al final un compañero suyo anota, los lentes preferirán al goleador. De eso es consciente José Fernando Cuadrado, el vallenato que protege el arco del onceno pastuso y quien en los últimos partidos está siendo fundamental en los logros de su equipo. Como un prócer silencioso.
¿En qué quedaron las molestias físicas que tuvo en la victoria frente a Millonarios?
Ha existido cansancio en los aductores y me han tocado dos juegos con la cancha pesada, menos mal no me ha tocado sacar mucho de meta. En esta semana puedo seguir recuperándome para llegar bien al partido frente a Millonarios en Bogotá.






