Cuando Jorman Campuzano llegó a Boca no tenía la confianza que se les brindó a otros jugadores, además era siempre una ficha de cambio y el primero en salir cuando era titular.
El Boca de Alfaro no convencía y los colombianos eran tenidos en la mira en cada mal resultado de los ‘Xeneizes’.
Pero con la salida de Gustavo Alfaro las cosas comenzaron a cambiar, pues al banco del equipo azul y oro llegaba un viejo conocido, Miguel Ángel Russo, quien ya había levantado títulos con los boquenses, entre esos la Copa Libertadores en 2007.











