La delincuencia juvenil es un flagelo de ámbito mundial, que se extiende desde los rincones más industrializados hasta las periferias de la capital del Cesar, cercando tanto a las familias adineradas como a las más vulnerables y de escasos recursos.
Pese a las múltiples campañas para alejar a los menores de la drogadicción, la delincuencia, y otros factores negativos que atacan a la población menos favorecida en Valledupar, Luis Eduardo González y su esposa, Carmen Eustate, se dieron a la tarea de crear la Fundación Casa Ajedrez, que funciona en el Nueve de Marzo, una zona reconocida por la Alcaldía como asentamiento en zona de alto riesgo y que está ubicada en la margen derecha del Río Guatapurí.
En la tarde del sábado, 26 de octubre, EL PILÓN visitó la ‘oficina' de la fundación y se encontró con que los menores, que hacen parte de la misma, juegan por turnos, esperando que cuatro jugadores desocupen las únicas dos mesas y cuatro sillas con que cuentan; lo hacen bajo el calor y el fogaje que se siente, debido a que el techo protector de la vivienda es de láminas de zinc y está sostenido sobre una estructura hecha a base de tablas.






