James Rodríguez demostró que puede ser titular de Bayern Munich y con dos pase gol colaboró en la victoria de su equipo frente a Schalke 04 por 3-1.
El colombiano arrancó el partido muy cerca de Lewandoski y dos toques suyos fueron la clave de los dos primeros tantos del equipo bávaro, que consiguió la diferencia con un autogol y posteriormente, de la mano del delantero polaco, quien definió con mucha tranquilidad.
Pero más allá de los goles, la actitud de James Rodríguez dejó ver a un jugador diferente, peleando la pelota, apareciendo en todas las jugadas de peligro y mostrándose como alternativa para sus compañeros, quienes encontraron en él una opción de apoyo constante para el ataque y le permitieron demostrar que quiere quedarse con ese lugar en el once inicialista.











