Un triplete de Leo Messi y un tanto de Ousmane Dembélé le dieron ayer al Barcelona el primer triunfo europeo del curso, una amplia goleada (4-0) ante el PSV Eindhoven, que ofreció mejores sensaciones que lo que el resultado indica.
Se encomendaron los azulgranas a Messi y a sus ansias por conquistar nuevamente la Champions, ya que como nuevo primer capitán fijó el objetivo del curso en la competición europea durante el discurso de presentación.
Y aquellas palabras pronunciadas el día del Joan Gamper: “Prometemos que haremos todo lo posible para que esa copa tan linda y tan deseada por todos vuelva a estar en el Camp Nou”, resonaron desde el inicio y guiaron a su equipo, que no estuvo tan bien como el marcador señala.











