Los niños que habitan en el barrio Villa Maruámake se reúnen todos los días en una cancha de banquitas improvisada debajo de las torres de energía donde hacen uso de su tiempo libre con el desarrollo de un campeonato que organizó la Junta de Acción Comunal.
La alegría de cada uno de los pequeñines contrasta con la preocupación de los padres de familia debido a que sus hijos juegan debajo de miles de vatios de energía, expuestos a enfermedades por causa de la radiación y cuando llueve cualquier objeto metálico que tocan les produce corriente eléctrica.
Como el sector carece de una cancha o un parque recreacional, Ronald Gándara, coordinador deportivo de la junta de acción comunal acondicionó la cancha en plena calle, donde los niños disfrutan haciendo deporte. “Era una calle perdida que había quedado llena de escombros y montes debido a que la empresa ISA compró varias de sus casas, las que luego derrumbó acogiendo los requerimientos legales que indicaban que al lado y lado desde donde se extienden las líneas de transmisión de energía no podían estar ubicada ninguna viviendas”, dice Ronald Gándara, quien pide ayuda a Indupal y Serdeportes para dotar a los niños de implementos deportivos.






