Por Carlos Mario Jiménez / EL PILÓN
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Quienes lo conocían en Becerril sabían que no era nada fácil. Es posible que él también lo supiera; también es probable que nunca faltaron quienes se lo dijeron, pero él predispuso vivir su presente, engavetar su pasado y no imaginar su futuro.
Más allá de la incertidumbre que agobiaba a William Palomino Abeche, también llegaba la recriminación y consejos contrarios a lo que le estaban advirtiendo. Pero el destino se impuso, y no exactamente para darle vuelta a su vida con una sonrisa, pero aquellas penurias que le mostraba su juventud eran más fuertes que sus deseos.






