Diego Alonso Hidalgo no sabe qué es más doloroso, si la derrota de su club 3-2 a manos del Deportivo Mareigua o las laceraciones que sufrió en una acción de juego en la cancha de la Villa Olímpica.
El jugador de 11 años disputaba un balón por la franja derecha, cuando recibió una zancadilla: falta y expulsión para el infractor; de inmediato su brazo derecho se bañó en sangre; lo mismo que su frente, situación que generó la suspensión parcial del juego para atender al niño.
Mientras Diego lloraba, sus padres no dudaron en socorrer al menor de sus hijos que sueña seguir los pasos de Radamel Falcao García, al menos ese es el nombre que llevaba en la espalda para rendirle tributo al ‘Tigre’ Samario.






