Después del gol de Luis Díaz, a cinco minutos del final, que le dio la victoria al Bogotá, la mayoría de los aficionados comenzaron a abandonar ayer las tribunas del estadio Armando Maestre Pavajeau, como protestando ante lo mal que jugó el Valledupar F.C.
Y fue por que Bogotá sacó provecho de los errores del equipo que dirige Víctor González Scott, desordenado en la mayoría de sus líneas, y con un fútbol tan calcado, que hace fácil el control del equipo rival.
Esta vez los cambios no resultaron: Dani Géliz, lució tan confundido como en los otros partidos que ha jugado últimamente, y Edgar Cogollo, de quien la afición pedía que lo metieran a jugar, está a punto de que los mismos aficionados acepten que el joven desperdició la oportunidad.
Es que Edgar Cogollo tuvo la jugada más fácil para anotar. Fue tras un error de la defensa capitalina, la pelota que le queda de carambola a Cogollo, y frente al arquero la envía desviada al intentar colocarla a un costado. A partir de ese momento el grupo se desanimó y como resultado del desdén colectivo, terminó con la derrota.
El que sí resultó efectivo fue Luis Díaz de Bogotá, ya que en una jugada similar a la que desperdició Cogollo, y después de dejar en el camino a tres vallenatos, la colocó adentro del arco, a un costado del arquero William Robledo, con lo que Bogotá se llevó los tres puntos.
Borrón y cuenta nueva
Este miércoles a partir de las 7:30 de la noche, Valledupar F.C. repite de local, enfrentando en la jornada de clásicos al Unión Magdalena. La invitación es a acompañar al equipo en este momento de incertidumbre. Las tamboras, vivas y aplausos son el mejor remedio para levantar el ánimo a los jugadores.
“No está muerto quien respira, vivo está el que patalea”






