Cuando Álvaro Montero tenía apenas 15 años, entrenaba sobre una cancha de arena en Medellín usando medias porque no encontraba guayos de su talla. Calzaba 47, había dejado atrás El Molino, La Guajira, para perseguir el sueño de ser futbolista y todavía era un adolescente al que pocos conocían fuera del entorno de Valleclub FC. Años después, ese mismo arquero acaba de convertirse en nuevo jugador de Boca Juniors, uno de los clubes más grandes del continente.
Detrás de ese recorrido aparece un nombre que pocos conocen: Yolfri Hernández, entrenador que descubrió al guardameta cuando apenas tenía 14 años y que hoy recuerda cada paso de una historia que comenzó en las canchas de Valledupar.
“Lo vi en El Molino durante una veeduría. Era un arquero con una talla y un biotipo que casi no se veían en esta región. Ahí supe que tenía condiciones especiales“, recuerda Hernández en conversación con EL PILÓN.






