Aunque recorren diariamente las calles de Valledupar, Aguachica, Codazzi o Bosconia, miles de vehículos que circulan por el Cesar están matriculados en otros departamentos del país. Esta situación no solo tiene implicaciones para los propietarios de los automotores, sino también para las finanzas del departamento, que deja de percibir recursos provenientes del impuesto vehicular.
En Colombia, la ley permite que un ciudadano matricule su vehículo en cualquier organismo de tránsito autorizado del país, independientemente de la ciudad donde resida o donde circule habitualmente.
Esto significa que una persona puede vivir en Valledupar, utilizar diariamente las vías del Cesar y, sin embargo, tener su vehículo matriculado en ciudades como Tunja, Bogotá o Medellín.






