Por: Jacobo Daponte
Para analizar la relación entre las ideas políticas y la configuración del sistema educativo en América Latina, de manera que logremos comprender una contrastación entre los diferentes componentes, elementos y agentes que intervienen en las dinámicas dentro del contexto del origen, evolución y desarrollo de la educación en Hispanoamérica, teniendo en cuenta otros factores que coadyuvan al estado actual de la educación en nuestro continente, como son lo social y lo político; sería ideal partir desde las perspectivas planteadas por Simón Rodríguez.
Conocido este precursor de la educación en las naciones hermanas de Colombia, después también como Samuel Robinson, cuando tuvo que huir hacia Jamaica del régimen del terror de Murillo; hablo del gran maestro de maestros latinoamericano, el precursor de la educación en nuestro continente latino, el ayo del libertador Simón Bolívar.
El maestro Simón Rodríguez, ya desde los tiempos finales de la colonia, más adelante en el contexto de la lucha por la independencia de los pueblos americanos y en los inicios del período republicano, insistía con fervor en los más nobles ideales democráticos. Ideales en los que proponía con fervor profético el progreso social por medio de la educación. Pero este ilustre educador de nuestro libertador, planteaba un nuevo paradigma libertario para todos, afirmando desde los mismos salones de clases la igualdad entre los hombres, entre blancos, mestizos, pardos y pardas; afirmando también ya desde esa época la igualdad entre hombres y mujeres. Para el Maestro Rodríguez la civilización debía consolidarse por medio de una sociedad igualitaria, con oportunidades para todos en igualdad de condiciones; destacando así; que en su modo sublime y noble de ver las cosas, en realidad, la independencia se lograba por medio del combate en el fragor de las armas, entre ruidos de sables, lanzas y espadas, y la frenética sonoridad de mosquetes y cañones, pero al mismo tiempo, hacia una extraordinaria distinción en cuanto a cómo obtener una verdadera libertad.
Para este inigualable pedagogo, precursor de muchas patrias latinoamericanas, la libertad verdadera, la libertad que rompe todas las cadenas e injusticias, solamente es posible lograrla, consolidarla y mantenerla en el tiempo por medio de una excelente educación para todos los ciudadanos. Rodríguez fue precursor de la educación popular en nuestro continente, a manera de praxis en la que se afirme desde la escuela misma la igualdad para todos, como un ejercicio inmediato de dicha igualdad y no como un objetivo filtrado en medio de opacidades políticas que se pretendería alcanzar más adelante con el desarrollo de las nuevas repúblicas independientes de la corona española. Así las cosas, la educación se convierte en el eje de todas las fuerzas que permiten al nuevo hombre libre, el goce efectivo de sus derechos, mediante el usufructo responsable de su ciudadanía. De manera que para ejercer esa ciudadanía emancipada y responsable, desde la lucha por la independencia, este ilustre maestro proponía la educación como la base de todo proceso de desarrollo social; insistiendo en una pedagogía equilibrada en la que se ilustrara a todo el pueblo en saberes sociales, técnicos y científicos, enfatizando en generar en el pueblo una autonomía productiva que le permitiera romper con las cadenas de la esclavitud y el servilismo, incluso escapando al sometimiento frente a las pretensiones de las nuevas clases burguesas criollas que se adueñaron del poder después de la colonia.
Para construir esa Patria Grande, con la que soñó Bolívar y su noble maestro, para estructurar esa nueva república, ese estado social de derecho verdadero que todos anhelamos, después de cuatrocientos años de sumisión y esclavitud, primero a manos del invasor europeo y después en la independencia, con la revolución burguesa por una nueva casta de delincuencia organizada, comandada desde algunos grupos dentro de las nuevas élites gobernantes, cofradías que se forjaron como clanes mafiosos después de la gesta bolivariana hasta el día de hoy; no hay otro camino que una educación estructurada de manera integral, que otorgue al ciudadano común una verdadera autonomía productiva, su eudaimonia integral.
En conclusión, tal como lo expresaba el genio del maestro Rodríguez, cuando afirmaba que el problema no son las diferencias raciales o el origen étnico de cada uno, sino que el origen de la estupidez, lo que nos puede hacer esclavos, está en la falta de educación y la ignorancia, y la otra ignorancia ante la multiculturalidad, la imposición de una cultura homogénea artificial y mercantil, la disfuncionalidad y distorsiones injustas que se nos imponen desde un orden social hegemónico centrado en la dominación y el sometimiento del hombre por el hombre.
Ahora bien, tal como lo decía Rodríguez; <<O inventamos o erramos>>; pero esa invención de nuestras formas propias y autóctonas de educación para todos, debe comprender que América Latina es mestiza y por lo tanto se debe edificar un nuevo paradigma pedagógico bajo una mirada muy respetuosa e incluyente de las tradiciones, usos y costumbres de nuestros pueblos indígenas primigenios y de toda nuestra cultura madre ancestral, generando así un nuevo modelo educativo que no provenga de imposiciones eurocentristas o anglosajonas, neocolonialistas derivadas de nuevos afanes de dominación por parte de la nueva tiranía ilustrada global, instaurada por medio de instituciones supranacionales como la ONU que pretenden violentar toda soberanía nacional.Imitando el buen ejemplo de los simones, de Bolívar y su maestro Simón Rodríguez habría que volver al monte sacro de Roma igual que ellos dos hacia 1804, para comprometernos todos ahora, frente a las manipulaciones y el teatro de los avatares pandémicos del siglo XXI, bajo un nuevo juramento, por una revolución pacífica, mediante una evolución educativa, que respete la identidad tradicional de los pueblos, su cultura ancestral, sus usos y costumbres pero que lleve al ciudadano hacia un nuevo pensamiento creativo y divergente, una actitud innovadora que en verdad le permita forjar un razonamiento crítico y libertador para la gesta de una nueva Patria Grande en la que en verdad podamos caber todos, meciéndonos armoniosamente, en el equilibrio de la justicia social, como en una verdadera hamaca grande. boyacaancestral@gmail.com








