Un día como hoy, hace 25 años, la vida de «La Cacica» Consuelo Inés Araujo Noguera cambió en un instante. Regresaba del corregimiento de Patillal, donde asistió a la celebración religiosa de la Virgen de las Mercedes, patrona de los patillaleros. Lo que comenzó como un acto de fe terminó convirtiéndose en tragedia: su camino de retorno a casa fue interrumpido por la violencia.
Nacida en la ciudad de Valledupar, un jueves 1 de agosto de 1940, fue mucho más que política y ministra de Estado: fue periodista, escritora, investigadora y gestora cultural. Su voz defendió el folclor vallenato y narró con su pluma la cultura de una tierra que amaba con pasión.
Su primer matrimonio con Hernando Molina Céspedes en 1958 la enlazó profundamente con Patillal, debido a que él era un próspero ganadero y cultivador de arroz, al igual que un alegre bailador de porros y fandangos. Fijaron su lugar de residencia en el marco de la plaza Alfonso López, al lado de la Alcaldía de Valledupar.
En 1979, a la edad de 39 años, contrajo segundas nupcias con Edgardo José Maya Villazón, «El Ñaño», unión que despertó controversia en la sociedad vallenata por la diferencia de edad, ya que lo aventajaba por 11 años y ella era una dama con cinco hijos.











