Ya han pasado más de 6 años desde que en el 2014 le dieron espacio a Rufino Aguilar para que demostrara la teoría de que no planeó el crimen de su amigo y socio, Miguel Antonio Alvarado Pedroza, por unos títulos mineros en discusión. Sin embargo, no ha logrado llevar a juicio oral todas sus pruebas, demorando el proceso, mientras que por otro lado, insiste en su libertad por vencimiento de términos.
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Así quedó evidenciado, la mañana del lunes, en la audiencia de reanudación de juicio oral ante el Juzgado Segundo Penal del Circuito con función de conocimiento de Valledupar, donde se tenía previsto clausurar el debate probatorio y no se pudo porque el abogado defensor, Juan Gabriel Arévalo Torres, no terminó de exhibir los testigos que le faltaban dado que no ha podido contactar a uno.









