Cada día son más comunes los lotes llenos de escombros. Un flagelo que avanza sin control: Las autoridades culpan a los dueños de estos.
Como si no tuviera dolientes, la capital del Cesar se convirtió en una especie de escombrera pública, donde cualquier persona asume que tiene derecho a arrojar sus desperdicios en los lotes baldíos o en las plazas y andenes de la ciudad.
Un problema que, no solo afecta la apariencia de Valledupar, sino que potencia situaciones como la contaminación; el aumento de plagas como el dengue o las ratas y también el número de atracos que se realizan en las orillas de estos solares enmontados y llenos de basuras.






