Sentada en la terraza de su casa, Yolanda Gutiérrez de Aroca aprovecha los primeros rayos del sol matutino y contempla con tristeza como el barrio en el que vivió durante más de 40 años se cae al suelo, dando paso al nuevo estadio Armando Maestre Pavajeau, un hecho que si bien acepta que es para el progreso de la ciudad, le preocupa porque a tan avanzada edad, no sabe para dónde se irá a vivir.
Además del dolor de ver como se pierde todo lo que consideró suyo, esta mujer de la tercera edad, habitante del barrio Pablo VI desde su fundación, observa preocupada, como avanzan las obras de remodelación del estadio, sin que ella tenga una solución de vivienda.
Situación que, si bien no puede sacarle más canas de las que ya tiene, sí le ha robado muchas lágrimas y la tranquilidad de sus noches.






