Virgelina Flórez, una comerciante informal que lleva 15 años trabajando a las afueras del Hospital Rosario Pumarejo de López, ha sido testigo del deterioro que día a día sufre el parque del sector, el Santa Lucía.
Pese a lo religioso que parece su nombre, esta mujer aseguró que no es devota de ningún santo, pero paradójicamente admite que solo un ‘milagro’, podría salvar a este parque.
“Nosotros somos lo que le trabajamos, hacemos arreglitos, pero las autoridades deben restaurarlo, porque antes era muy bonito y ahora lo tienen muy abandonado, solo lo salva un milagrito”, contó.






