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Molestos se declararon los habitantes de las nuevas urbanizaciones construidas al noroccidente de Valledupar, por el derrame permanente de las aguas residuales por los manjoles ubicados en la entrada principal del sector, que además de fomentar el caos vehicular, porque casi nadie quiere ensuciar sus carros, el olor nauseabundo es insoportable, que impide también el paso de quienes se movilizan a pie y en motocicletas.
Los manjoles se rebozan por la obstrucción que causan el mal uso que les dan al alcantarillado desde las mismas casas, porque arrojan trapos viejos, prendas de vestir, toallas y otros elementos; en otros casos, según los operarios de la Empresa de Servicios Públicos de Valledupar, Emdupar, el taponamiento se debe a la gran cantidad de aceite comestible y la potasa del jabón, cuyos residuos se van acumulando y conforman una gran masa compacta, que obstruye el normal recorrido de las aguas residuales por los tubos de las alcantarillas.
Para lograr que la tubería sea destapada, los operarios de la empresa prestadora del servicio, deben utilizar varias varillas de hierro para sondear la parte afectada, hasta lograr retirar los elementos que obstruyen la tubería en los manjoles.
Ayer los habitantes de la urbanización Rosario Norte Uno, debieron soportar varias horas de malos olores e incomodidades para pasar por ese lugar, por cuanto uno de los manjoles se rebosó y causó un gran río de agua excedentes.






