Por Abdel Martínez Pérez
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A solo 15 días de haber ocupado algunas familias favorecidas su casa propia, regalada por el Gobierno en la urbanización ‘Nando Marín', localizada en el extremo sur de Valledupar, los favorecidos ya comenzaron a vivir el rigor de la inseguridad, por parte de delincuentes que llegan de otros sectores, pero además de esto, tienen problemas de convivencia ciudadana, lo que ponen el peligro la estabilidad de sus moradores, pese a la labor que adelantan psicólogas y personal especializado para que esas familias aprendan a convivir en áreas compartidas.
Según denunciaron sus moradores, jóvenes y personas adultas que se movilizan en motocicletas y armados con cuchillo y armas de fuego, ingresan a los bloques residenciales, se concentran en el parque del sector a planear su accionar delictivo contra quienes residen en ese complejo habitacional, especialmente cuando tratan de llegar o salir del mismo en horas de la tarde o de la noche.






