Por Annelise Barriga Ramírez / EL PILÓN
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Ansiosa y expectante de recibir el alimento que por sus escasos recursos no puede proveerse en su hogar, Miriam, una vendedora de dulces de la ciudad, llega puntual a almorzar todos los mediodías de lunes a viernes, a la Fundación Parroquial ‘Cristo llama a tu puerta’, situada al lado de la iglesia Tres Ave Marías.
“Gracias a Dios existe este lugar, de lo contrario pasaría más trabajo que de costumbre. Lo que no ha hecho el gobierno municipal ni el departamental, lo hace este organismo de la Iglesia Católica: ayudar a los más pobres”, expresó la mujer de 29 años, quien comercializa en ayunas sus productos en los buses de la ciudad y que, por sus limitantes económicas sólo puede comer un plato al día.






