Con escobas, rastrillos, machetes, palas y bolsas, un grupo de habitantes del barrio Sicarare emprendieron la tarea de limpiar sus parques, que por falta de mantenimiento se convierten en depósitos de basura y sitios para delincuentes y drogadictos.
Aunque normalmente los fines de semana estas personas solían levantarse tarde o hacer planes familiares, interrumpieron su rutina para aportar al embellecimiento de lugares de esparcimiento y distracción que se estaban perdiendo por acciones de falta de civismo.
En la jornada desarrollada en el Parque Rojo del barrio Sicarare participaron niños, jóvenes y adultos, quienes podaron árboles que por sus años tendían a caerse, limpiaron la maleza, barrieron y recogieron inservibles como hojas, desechables y botellas que desdibujaban los sitios. Esta actividad sirvió además para que los vecinos se integraran y reconocieran que unidos pueden lograr sus objetivos.






